Posts List

19 octubre 2021

Zona Oculta Magazine

Actualidad de las mejores noticias de internet

Entran en una galería romana de Carmona inexplorada

  • Un equipo de cinco miembros de las Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES) ha recorrido un centenar de metros, por tramos de apenas centímetros de diámetro y con el agua al cuello

  • Esta galería forma parte de la infraestructura hidráulica que los romanos construyeron en el Siglo I cuando ‘Carmo’ era uno de los núcleos urbanos más importantes de la Bética

  • Una obra en una calle pone al descubierto un pozo que ha permitido el acceso a 12 metros de profundidad

Un equipo de cinco espeleólogos ha entrado, por primera vez, en una galería romana de Carmona (Sevilla), hasta ahora, inexplorada. Se trata de la llamada ‘Mina de la calle Sevilla’ que comparte el trazado de esta conocida vía del pueblo. A más de una decena de metros de profundidad, estos ‘espeleo arqueólogos’ han recorrido una galería no pisada, desde hace muchos siglos. El tramo pertenece a una gran infraestructura hidráulica construida por los romanos en el siglo I, en plena expansión del Imperio.

“Después, durante la Edad Media, entre los siglos XV y XVII, se hicieron obras de reforma en algunos puntos pero, por el estado en el que se encuentra esta zona, con incluso estalactitas, pensamos que hace mucho que nadie entra”, cuenta a NIUS José Millán, de la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES) que se encarga de los trabajos.

En los cien metros de recorrido, ha habido tramos en los que solo ha podido pasar uno de los miembros del equipo. Pasadizos de apenas centímetros y con el agua al cuello. “Hay que arrastrarse porque queda el espacio justo para que entre una persona. Se construyeron para el paso del agua, no de humanos. Así que hay que acceder como se puede”, reconoce el experto. A ello se suma la dificultad de que hay partes de la galería que están derrumbadas y, en otras, se han formado recrecidas en las paredes por las filtraciones.

Millán reconoce que la experiencia es muy diferente a la de explorar cuevas. “En el ámbito natural, sientes la satisfacción de llegar donde nadie ha llegado. Aquí, sin embargo, es la sensación de redescubrir algo hecho por seres humanos hace miles de siglos y que estaba olvidado o perdido en el tiempo”, señala.

Tras una primera toma de contacto del terreno, ya preparan una nueva bajada en la que realizarán un trabajo más exhaustivo. “Creemos que puede tener hasta dos o tres kilómetros de longitud, por las referencias que tenemos de poceros y planos de la época”, explica el experto. Aunque, de momento, los dos ramales de la galería les impiden el paso: “Hacia un lado, hemos llegado a un pozo colmatado de escombros procedentes de una obra bajo una vivienda, y hacia el otro, el agua toca prácticamente el techo, por lo que necesitamos vaciarla con bombas”, nos explica.

Fuente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *